Un Día En
Una Biblioteca
Un martes yo fui a la biblioteca Manhattan con
Grant, Katie, y Sarah para leer con los niños y hablar en español. Tuve un
experiencia diferente que el tiempo pasado. El tiempo pasado yo tuve tres niños
pequeños quienes no podían prestar atención. Ellos no querían leer los libros
largos que yo tuve. A causo de esto, yo traje unos libros más fáciles y cortos
esa vez. Sin embargo, yo tuve un chico mayor quien podía leer en inglés. El
chico, le llamaré a Tomás, pero no es su nombre real, eligió los libros con
párrafos en vez de los libros con dos o tres oraciones a página. Tomás y yo
leímos por todo del tiempo pero solamente leímos tres libros. El leyó los
oraciones en inglés y yo leí los oraciones en español. Tomás estaban muy
tímido, y no quería contestar mis preguntas sobre el libro. La mayoría del
tiempo él solamente contestaba “Sí,” o “No”. No pienso que el chico podía oír
bien porque aun cuando yo hablé alto, el chico me preguntó ¿qué?. El sabía como
contar los números en español y también él supo los colores básicamente. Lo
enseñé como contar once, doce, y trece porque él solamente supo hasta diez. La
único vez el chico hablaba mucho era cuando el habló sobre su mamá y como ella
está en otro país en el ejercito y cuando regrese dentro del poco ella será en
el ejercito aquí. Cuando yo hablaba con él, yo hablaba dos veces, como Pepita, un
vez en inglés y un vez en español. Los otros voluntarios no tuvieron muchos
niños, y hablaron entre ellos para mucho tiempo. No me gustaba leer cuando los
otros voluntarios podía oírme. Me hizo conciencia auto. Pienso que yo traeré
los libros mismos para la próxima vez porque tuve una mezcla de los libros
fáciles y difíciles y nadie sabe cuantos niños mostrará.
